jueves, 27 de diciembre de 2012

6.

El polvo que nos rodeaba me impedía ver que era lo que efectivamente provoco ese estruendo. La mire a la cara y ella estaba asustada. Intento tomarme en brazos para escapar conmigo pero le temblaban los brazos.

Anda, corre, déjame aquí.. yo ya estoy perdido. Por favor.. huye.. si te pasa algo yo no me lo perdonaría jamás - le dije

Pero ella se negaba a hacerlo. Cerro sus ojos con fuerza y al abrirlos parecía que su moral y su fuerza se había restaurado parcialmente. Me levanto y apoyo en su espalda y comenzó a correr.

No tienes que hacer esto.. bájame.. así iras mas rápido..-

Pero seguía ignorándome.

Yo no podía moverme. Tenía mucha suerte de aun poder respirar, pestañear y hablar.

En el escape, se nos cruzo un erizo. El cual apenas podía diferenciar. Estaba muy herido, sus vetas rojas apenas se diferenciaban entre tanta sangre que brotaba de su cuerpo. Él , que a pesar de sus graves heridas se mostraba indiferente, miro a mi protectora y le hizo una seña de que me dejase en el suelo, a lo cual ella se negó.

Pero él se lo exigió para continuar. Ella lo hizo despacio y con mucho cuidado. Entonces fue el erizo quien me subió a sus espaldas, cogió la mano de mi compañera y empezó a correr.

Los pasillos metálicos se revolvían en mi cabeza. Y ya las fuerzas se me acababan. No podía ya abrir los ojos. Sentía un peso enorme sobre ellos... Me sentía tan inútil. Ubiese podido hacer otra cosa no estando así como estoy.

Pero yo se que ya no queda nada para que esto acabe...

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